PROGRAMA ACADÉMICO DE ESTUDIO - INSTRUCTORES DE JUDO
Autor: Néstor Figueroa

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1. UNA REALIDAD OBJETIVA

El entrenamiento deportivo como profesión y especialidad deportiva ha ido evolucionando, y los profesionales de esta especialidad ocupan posiciones en todos los deportes, como investigadores, docentes profesores, instructores, entrenadores. Este progreso ha beneficiado al deporte sin duda y sigue abriendo nuevas avenidas en el conocimiento y las experiencias de las capacidades y los rendimientos deportivos.

Un técnico o entrenador deportivo debe tener por ejemplo un claro concepto de asuntos como los glúcidos, lípidos, proteinas, vitaminas, minerales, sin ser un experto en nutrición, también de los métodos de entrenamiento y periodizaciones, de las capacidades físicas de resistencia, velocidad, potencia, agilidad, flexibilidad, estrategias de desempeño, biotipos y antropomorfología del atleta, de la actitud mental y emocional, primeros auxilios y CPR, y de todo lo concerniente a los aspectos técnicos biomecánicos de su disciplina.

Resulta complejo el campo de conocimiento que debe tener un entrenador como base general de sus habilidades cognocitivas de su especialidad. Más todavía con la demanda de perfomance que hoy día exige el mundo de la competición. El entrenador es responsable de la elaboración, medición y registro de los rendimientos, hoy en dia cuenta para ello con la poderosa ayuda de las herramientas informáticas, una importante razón para mantenerse actualizado en la tecnología del internet y los programas de computadores.

La formación de los entrenadores deportivos demanda capacidades de inteligencia, sicomotoras, de análisis, reflexión, investigación, de resumen y síntesis, transmisión del conocimiento, evaluación, de buen trato y respeto, buena salud, mente abierta y positiva, solvencia moral, para que los contenidos conceptos e instrumentos pedagógicos que ponga en práctica sean realmente eficientes, de acuerdo a sus tareas y responsabilidades.

Estas capacidades deben ir aparejadas con un amplio y profundo conocimiento y práctica de la disciplina deportiva que dirigirá, tomando en cuenta los riesgos y la seguridad de su trabajo, los niveles del entorno, el futuro de la misma, el técnico deportivo debe ser un innovador, creativo, con visión científica y pragmática también.

Todo este perfil es el que se desea y debería tener un técnico o entrenador de Judo obviamente, no puede esperarse menos. Por ello los instrutores de Judo deben ser personas con formación universitaria en alguna especialidad profesional, o también en educación física, la idea es que esta persona este familiarizada con procesos pedagógicos de estudio, investigación, análisis, inferencias, hipótesis, formulacion de ensayos, trabajos, monografías, informes, elaboración de planes y programas, de saber observar hechos y registrarlos para evaluación y estadísticas.

En otras palabras un instructor de Judo debe tener una mentalidad abierta a los cambios científicos y tecnológicos, de manera que le sea fácil actualizarse y capacitarse continuamente, y no se convierta en un empírico conocedor de las mismas fórmulas y costumbres, que le convierte su experiencia en una capacidad pasiva, aletargada, ineficiente, estática.

Sobre estos hechos nos preguntamos, es este el perfil de los instructores de Judo en América?, creemos que no tienen ese perfil eficaz, hay un elevado porcentaje de instructores que no cubren esos requisitos básicos de capacitación, sin embargo estan a cargo incluso de seleccionados nacionales, y eso es serio realmente, los resultados son los que hablan.

Japón con su eficiencia técnica y la continuidad de sus resultados en competencias, y la observancia de su pedagogía del Judo, es tal vez uno de los países donde para ser instructor de Judo será menester ser titulado en alguna profesión, o sea, haber tenido vida universitaria completa, y ser certificado con su menkyo o licencia de instructor.

2. LA DEMANDA FEROZ DE UN MUNDO COMPETITIVO

El mundo del Judo tiene una fuerte inclinación a sintetizar la actividad deportiva en solo competencias, incluso las promociones de rangos tienen como requisitos prioritarios el participar en un número mínimo de competencias, como si las competencias produjeran maestría en el Judo, pareciera que se quiere ver el Judo como sinónimo de torneos y medallas.

La focalización del Judo excesivamente competitiva desvirtúa su naturaleza y los postulados del Judo y del deporte como fenómeno social, no olvidemos que el deporte propende al desarrollo social, a su difusión, promoción y aceptación masiva, por ello debe tener correlación con ese atributo social de desarrollo.

Visto así el deporte, este será una necesidad y justificación como fenómeno masivo, en la participación social y el desarrollo integral de la persona. Pero lo esencial de la finalidad del deporte en el plano individual, es la formación física, mental, moral y espiritual del individuo; para hacerlo un instrumento útil y aceptable a la sociedad; de forjarlo en la participación y el aporte social y económico con eficiencia; en esa necesaria interacción social y económica de su entorno.

Formarlo en las virtudes del servicio de educar a la población, de cooperar, de cuidar su salud; de forjar conciencia en la conservación ecológica y el reciclaje de su ecosistema, y de comprender, que a través del deporte se contribuye a forjar el desarrollo de una nación. Sin duda que esos son los propósitos nobles del deporte.

El Judo ha sido influido con un sentido de reto obsesivo propio de la era en que se vive, que empuja ahora el Judo a entenderlo y orientarlo exclusivamente a la práctica de un deporte competencia, de Shiai, de torneos; teniendo esa preferencia como objetivo y sed de victoria compulsiva; que va dejando de lado a veces el Bushido, el Reigishiki, y los principios científicos del Judo.

Alejándose del concepto tradicional magisterial y perdiendo tal vez su calidad artística, restando trascendencia a su filosofía y al cientificismo de su teoría; situación que no fuera el deseo ni la visión de Kano. Sin embargo, no se negará que a pesar de todo ello, el Judo levanta un gran interés mundial, sus adeptos y practicantes van creciendo día a día en el mundo.

Las competencias son muy necesarias e importantes en la formación del judoka, pero no lo son todo en el Judo, por eso es necesario abordar el aprendizaje del Judo con un sentido pedagógico de excelencia, global, integral, que vea en esta disciplina además la formación de valores, el adiestramiento de la técnica con propósitos de perfeccion a través del estudio biomecánico, las pruebas, las correciones, el Randori en sus diversas modalidades, los aspectos nutricionales, el sinergismo de la interelación, la potenciación razonable.

He encontrado en muchos casos de no solamente judokas intermedios sino en avanzados también el desconocimiento de las nomenclaturas técnicas del Judo, así como incluso del vocabulario tan indispensable para comunicarse y entender los procesos técnicos.

Por esta razón se necesitan instructores calificados que sepan encontrar y proporcionar una armonía entre las cargas de trabajo y las intensidades de los adiestramientos físico-técnicos, pensando que la mejor manera de alcanzar el éxito en las competencias es dando una formación integral a sus atletas tanto de la teoría como los procesos del Judo.

3. EL JUDO ES UNA DISCIPLINA CIENTíFICO DEPORTIVA

El Judo es ciencia y arte del desequilibrio, y en esa composición confluyen los movimientos del cuerpo humano, con las fenomenologías de la mecánica física, de la observación de fenómenos astrofísicos, de los animales, de los fenómenos naturales, de lo que comprende la estructura y los procesos del Judo, haciendo de toda esa integración de conceptos y fenómenos, una teoría con valor científico.

El Judo tiene mucho de ese binomio inexcluyente del conocimiento humano, como son el arte y la ciencia, así encontramos interesantes observaciones de la mecánica física y su extraordinaria relación con los Waza. El Judo además tiene un lenguaje propio, el mismo que se habla y entiende en el mundo entero; merecido honor además para Japón, en la difusión y conocimiento de su idioma y de su notable y rica cultura.

Hablar de Judo es hablar en lenguaje de Judo, no se entiende de otro modo; en las clasificaciones de sus Wazas y Katas, de los equipos y accesorios utilizados, en las reglas. El lenguaje técnico del Judo está ahí presente, así como se aprecia en otras terminologías de otras disciplinas humanísticas y científicas.

Hay además, un cuerpo estructurado e interactivo de lenguaje, metodología, sistematización y taxonomía, a lo que llamamos estructura o teoría del Judo; haciendo del Judo un cuerpo ordenado y sistematizado de Budo y disciplina deportiva con bases científicas y esencias artísticas.

En el Judo existe también una coordinación e integración de la relación estrecha de Estructura - Procesos, y así como en otras disciplinas del saber humano, hay una articulación y secuencia sistemática en el desenvolvimiento de sus partes técnicas y de métodos, que vienen a constituir los procesos del Judo, y que son parte a su vez, del sistema del Judo.

Tal vez convendría precisar más la idea de estructura, lo cual entendemos por aquellos elementos como son la clasificación de los Wazas; los principios y la filosofía del Judo; de las metodologías de la pedagogía, de todos los fundamentos que forman la teoría del Judo.

Cuando hablamos de procesos, nos referimos a la descripción biomecánica de las técnicas, de sus movimientos; de los principios y fundamentos dinámicos de los Wazas; de los métodos de trabajo, estilos, tiempos, ángulos; del ataque y la defensa; de la modalidad de entrenamientos, de los ciclos, de las tareas físicas; de todo aquello que compone la dinámica del Judo.

En la práctica del Judo se agregan otros factores propios de las aptitudes o capacidades individuales, así como de la sensibilidad y de las emociones de cada practicante o persona como son: Elegancia y plasticidad, belleza y precisión; resistencia y fuerza, agilidad y flexibilidad, equilibrio y elasticidad; destreza y talento, reacción y coordinación; madurez emocional y mentalidad positiva; conocimiento y experiencia, educación y formación; comunicación y creatividad, cooperación y esfuerzo mutuo; satisfacción y virtuosismo, modestia y humildad.

4. EL PROGRAMA ACADÉMICO DE FORMACIÓN

La enseñanza en el caso de la disciplina del Judo deporte, lleva el complemento de llevar una pedagogía que integra varios focos de interés, a través de la práctica eficaz de sus principales procesos técnicos. Así como la preocupación por una metodología del adiestramiento y la eficacia de esta Cultura Física, como elemento de la educación del cuerpo, de la mente, de la salud, en la mejora de la calidad de vida, sin lo cual el arte y la ciencia del Judo deporte no tendrían soporte para su perfeccionamiento biomecánico.

Sin embargo, el Judo deporte moderno está cojo de algunos de estos elementos, porque solamente se ha focalizado el desarrollo en el aspecto físico de la disciplina, en el estímulo d ela fuerza bruta, especialmente como factor pragmático y primordial de la competencia. Por esa razón la importancia de la metodología científica en el Judo es necesaria porque sin ella la transmisión del conocimiento y de las experiencias se harán desarticuladamente, ineficazmente.

Ello implica entonces que en el deporte del Judo se tengan diferentes maneras no estructuradas de enseñarlo, que responden a las propias visiones, conceptos y experiencias de sus instructores; porque no existe una formación estandarizada para formar instructores de Judo.

Así vemos que el Bushido, los Katas, el Kuatsu, los Atemis, y otras técnicas del Nage waza que no son enseñados en las escuelas porque no se conocen, o se piensa que no son importantes; o que toda la enseñanza del Judo debe focalizarse y orientarse exclusivamente a la práctica de un coro de técnicas para la competición.

Incluso, en la enseñanza de los Wazas no se pone énfasis en la enseñanza del Kuzushi, Tsukuri y el Kake como pasos fundamentales para lograr un lance. O sea, que esta es la predisposición metodológica de usar la fuerza como sustituto de la técnica, lo cual debe ser corregido. El Kiai es otro elemento del Judo que va en desuso y no se enseña, aquella energía que sale de adentro y se articula en el Kake, ayudando a concretar el lance.

La idea es una pedagogía del Judo deporte completa, tradicional, fidedigna, y con propósitos de futuro, que se aplique a la compleja sicomotricidad humana, particularmente en los niños; es en ellos donde está el campo fértil, sin adherencias y sesgos, y en quienes se puede sembrar buenas semillas de la educación de un Judo completo, integral, interconectado y secuencial en sus elementos y partes.

El propósito de la Educación en el Judo deporte no es exclusivamente la adquisición de determinados conocimientos o habilidades basadas en una teoría científica del Judo; lo es además en el desarrollo de un ser humano plenamente solidario, libre, creador y recreativo de su propia cultura, con el fin último de mejorar su calidad de vida en su entorno social.

Que produzca más tarde cosechas de buenos frutos, en judocas campeones, de gran estilo, y en buenos maestros del maravilloso deporte del Judo. El arte de la flexibilidad y del camino suave, la ciencia y el arte del desequilibrio, para una vida saludable y llena de positivas y mutuas satisfacciones. Sobre estas bases conceptuales hemos estructurado un Programa de formación del Judo para Instructores en diversos niveles de experiencia y para diversos campos de trabajo. El cual comprende algunas políticas como :

a) Formar y perfeccionar la ejecución técnico táctica tanto del Judo recreativo como competitivo.
b) Programar y dirigir el entrenamiento de atletas y equipos de diversos niveles.
c) Conducir y acompañar a atletas o grupos durante la práctica deportiva.
d) Dirigir a atletas y equipos durante su participación en competiciones de diversos niveles.
e) Promover y masificar el Judo en colegios, universidades y otras instituciones.
f) Fomentar y cuidar de las acciones de administración del riesgo, seguridad, lesiones, primeros auxilios.
g) Planificar y dirigir Programas de Desarrollo del Judo en las comunidades y organizaciones.
e) Dirigir un programa, departamento, o escuela de Judo.

Este programa ha sido estructurado en 12 módulos académicos, que pueden organizarse por períodos y cargas horarias de mes a mes, con frecuencias de tres veces semanales y de dos horas por sesión, que daría unas 24 horas mensuales para cada asignatura, las cuales en total suman 45, con un total de 190 créditos lectivos.

Claro queda que muchas de ellas ajustarse a las propias necesidades de intensidades de carga y horarios, como por ejemplo en el estudio de los Katas, para cada uno podría necesitarse unas 24 horas que equivaldrían a 5 créditos cada Kata.

Habrá asignaturas como en el caso de las técnicas de Tewaza que son 15, solamente esas técnicas podrían cubrirse en un mes, entendiendo que un instructor ya las conoce, y que la cobertura de ellas es para revisar, corregir e innovar conceptos, movimientos y formas habidos sobre ellas. Otros casos como el Shimmeisho no waza que comprenden 19 técnicas no muy conocidas, en ese caso su estudio y revisión demandará algo más de tiempo.

No intentamos suministrar un programa detallado, ajustado a especificidades, más bien lo que intentamos es dar pautas generales y un marco conceptual y descriptivo de todo lo que un instructor de Judo debería conocer para lanzarse a una carrera de profesor, instructor o entrenador de Judo.

Podría ser conveniente incluir otras asignaturas complementarias como Anatomía general, Fisiología general, Psicopedagogía, Lesiones, Administración y Organización del deporte, Sociología del deporte. Sin embargo entendemos que esta iniciativa involucraría contratar profesionales en la materia. De cualquier modo, nuestro deseo ha sido orientar meas que prescribir, pero en algo estaremos de acuerdo todos, en que la formación y capaci ación de los instructores y entrenadores de Judo es una materia de suma importancia en el Judo.

Autor: Néstor Figueroa
Derechos Reservados
Para exclusivo uso académico.




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