HACIA UNA TEORIA UNIFORME DEL JUDO
Autor: Néstor Figueroa

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En el mundo del Judo se observa una apreciable cantidad de información diseminada, aunque cierto es que una parte de ella tiene uniformidad de bases y de conceptos, alineados y vinculados al marco teorético del Judo de Kodokan; sin embargo también hay otra porción de información, especialmente la que proviene de estudios recientes sobre metodologías de entrenamiento, de reclasificación de los waza, que no guardan cierta estandarización entre ellas y con respecto a Kodokan tampoco.

Tal vez por consecuencia del tradicionalismo de Kodokan que no ha cedido a ampliar la estructura del canon de wazas, agrupando bajo un mismo nombre a dos o tres técnicas que de algún modo tienen sus diferencias, citemos como ejemplo Sukui Nage y Te Guruma.

De otro lado, hablando de Judo deportivo, no Tradicional o Clásico; las exigencias de los torneos y la alta preparación de los atletas, demandan investigar, simplificar, y buscar formas o derivaciones de los wazas principales enriqueciendo la estructura del canon waza del Judo. Este fenómeno de no estandarización podría convertirse en una peligrosa proliferación de formas rotuladas con diversos nombres, como ha ocurrido en otras Artes Marciales; más todavía con los inconvenientes del idioma japonés.

Eso podría en algún momento desvirtuar los patrones del Judo y generar proliferación de corrientes o estilos diferentes al Kodokan Judo. Creo que la Federación Internacional de Judo tendrá una ardua y preventiva labor en este asunto. Fenómeno similar al de la época de la aparición de los nuevos Ryus de Artes Marciales en Japón, y que eran nombrados por sus Soke o creadores; cada quien se semtia descubridor de nuevas nomenclaturas y métodos; acuñando o etiquetando nombres a sus ideas y prácticas, como es propio hacerlo, y aun cuando no dejaban de ser positivos aportes al desarrollo de las Artes Marciales.

Sin embargo, en el caso del Judo deportivo, esta acción contribuye también a atomizar o confundir la información vigente de las estructuras del Judo, en tanto no existan metodologías estandarizadas por la Federación Internacional de Judo ente rector del Judo deportivo o de competición en el mundo.

Tal vez convendría esperar que los nuevos aportes sean tratados y experimentados, para que al cabo de su experimentación, puedan ser materializados en una teoría accesible y estándar para todos, tanto en el Judo tradicional como en el competitivo en su actual concepción moderna. Es un fenómeno natural y comprensible que ciertos sectores y entrenadores intenten mejorar sus perfomances competitivas introduciendo teorías y taxonomías en la estructura y procesos del Judo.

La idea en buena cuenta es alcanzar alta eficacia de rendimientos para obtener más medallas. Aunque no mucho se ha avanzado desde los estudios de los maestros Kano y Mifune. A lo mejor por ese espíritu compulsivo de reto de ganar competencias, o porque la figura del instructor-entrenador ha ido desplazando el espíritu de pedagogía de Bushido y de Reigisoho del sensei o profesor; o tal vez por los afanes de alcanzar dirigencias institucionales o por figurar posiciones de arbitro internacional.

Acaso sean esas las modernas expectativas que sustituyeron el principio transmisor del aspecto pedagógico, como requisito para ganar maestría en este bello deporte, y que por consiguiente la prioridad de edificar una teoría homogénea del Judo, se haya postergado por el planteamiento de esmerados métodos de entrenamiento focalizados en la competición, en torno a lo cual se ha levantado también una plataforma de jerarquías, licencias, mercantilismo de productos y servicios en el mundo del Judo de competencia.

Contribuyendo todo este fenómeno a diluir la necesidad de plantear metodologías de trabajo uniformes, como hay en otros deportes, sean para entrenamiento de competencia, recreación, defensa personal o para la enseñanza. De cualquier modo, se hace imprescindible enmarcar o modelar el sistema del Judo; sea éste en lo recreacional, competitivo, o de defensa personal; en una teoría común y básica, que sea el peldaño inicial a partir del cual, cualquier judoka debiera conocer y saber explicar con excelencia la filosofía y los principios científicos del Judo.

De lo contrario el Judo seguirá entrando en ese camino sin retorno de la rudeza y el exclusivo uso de la fuerza como principios sustituyentes del arte y de la técnica. Ya que los modernos métodos de entrenamiento y enseñanza, tienden a esa característica, a simplificar la técnica, a realizar ataques directos y lineales, priorizando la fuerza bruta; y obviamente el Kuzushi y Renrakuwaza, ya no serán una acción de descomponer el balance, por maniobras de sutil habilidad, combinación, y velocidad; sino más bien el de emplear la máxima fuerza y factor sorpresa posible.

He tenido oportunidad de observar cinturones negros que en posición estática o de Uchikomi lanzan muy bien; pero cuando se les pide que demuestren la descomposición del desequilibrio en sus tres tiempos (Kuzushi, Tsukuri, Kake), no pueden hacerlo exitosamente, el defecto lo cubren empleando fuerza y velocidad. Igualmente en demostración de dinámica o movimiento desplazatorio, no pueden aplicar Kuzushi para romper el equilibrio antes de lanzar, entrando en un solo tiempo expresado en máxima fuerza. Ya no hablemos en los Katas para un judoka mal formado en la técnica, le será incómodo trabajar lentamente, porque allí saltaran sus dificultades y defectos técnicos.

El otro camino el de Jigoro Kano aquel de alcanzar alta eficacia o perfomance, pero utilizando el menor esfuerzo posible, tal vez se convierta a corto plazo en solo una tradición; y el principio de la mutua satisfacción estará simplificado en las metas de la tetralogía: luchador-entrenador-competencia-medallas.

Pareciendo como que en la vida humana se establece un deseo de hacer y lograr las cosas rápidamente por el camino mas corto, pero sin interesar la calidad de las formas adecuadas, y en sacrificio de ir perdiendo los valores y la armonía en el gesto biomecánico. Competir es bello, necesario, e importante en la carrera de un judoka, pero nunca se debe sustituir los principios del Judo por la fuerza bruta u otras formas de lucha, Judo es Judo.

El concepto de eficacia- efectividad o producción-productividad, es aquella relación en que se invierte energía, preparación, trabajo, tiempo, conocimientos, dinero, salud, expectativas, etc., para obtener un resultado en términos de metas y objetivos de la más alta perfomance, pero en cantidad y calidad ciertamente.

Pareciendo como que en la vida humana se establece un deseo de hacer y lograr las cosas rápidamente por el camino mas corto, pero sin interesar la calidad de las formas adecuadas, y en sacrificio de ir perdiendo los valores y la armonía en el gesto biomecánico. Competir es bello, necesario, e importante en la carrera de un judoka, pero nunca se debe sustituir los principios del Judo por la fuerza bruta u otras formas de lucha, Judo es Judo.

En buena cuenta lo que tratamos de significar y resaltar es la necesidad que en el estudio y entrenamiento del Judo, apliquemos como soporte científico una teoría del Judo que permita un flujo eficaz de sus principios, de su mecánica, y de sus procesos técnico sistémicos; considerando que el Judo tiene concordancia con los principios de un sistema abierto en el concepto de la Teoría General de Sistemas, y sin desestimar ciertamente el aspecto de arte y sutileza que tiene la técnica del Judo.

Autor: Néstor Figueroa
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